esta madrugada por fin he conseguido desbloquearme y me apetece contaros cómo ha sido el proceso. creo que como mínimo será entretenido y hasta es posible que productivo; ojalá alguien encuentre aquí alguna idea útil.
el primer paso, el paso clave, fue entender que lo que me pasaba realmente era que estaba bloqueado. ante situaciones así, las explicaciones que nos gustan son aquellas que no ponen de manifiesto nuestras limitaciones. yo también funciono así, por eso al principio simplemente achaqué mi falta de ideas y de ganas de “avanzar” a lo primero que encontré: cansancio acumulado, cambio de horario, conflictos personales…
y lo peligroso de esto es que si te quedas con esas explicaciones, los “remedios” que vienen a continuación (tomarse un día de descanso, incrementar tus salidas “sociales” o pasarte la tarde tirado en el sofá poniéndote al día con “lost”) podrían hasta considerarse buenos. pero no lo son. y no lo son por la misma razón por la que tomarse un almax es una chorrada cuando te duele la cabeza: porque no estás atacando al problema real.
pues bien, habiendo dado ya ese primer paso lo siguiente era analizar la situación en busca de posibles explicaciones. yo hice esto de dos maneras: escribiendo acerca de lo que me pasaba (porque suelo reflexionar cuando escribo aunque parezca mentira) y hablando de ello con personas que pudieran aportarme puntos de vista distintos.
al principio pensé que, tardara más o tardara menos, a base de insistir mi análisis daría con las causas reales, pero después, una vez hube publicado el post, caí en la cuenta de que estando con tal bloqueo mental, tampoco era una gran idea exigirle tanto a mi cerebro: tenía que hacerlo paso a paso, emprender acciones para desbloquearme un poco y, conforme mi claridad de ideas volviera, proseguir con análisis cada vez más profundos.
y eso hice: el siguiente día lo dedicaría por entero a realizar pequeñas acciones con el objetivo de desbloquearme al menos lo justo y necesario para motivarme a seguir.
empecé por subir la persiana de mi habitación para ser despertado por el sol en vez de la maldita alarma del iphone, fui a desayunar a mi cafetería preferida y después puse en práctica algunos consejos que una persona me dio sobre cambios en el entorno de trabajo reorganizando mi estudio de manera radical (y aprovechando de paso para limpiar a conciencia). el resto como siempre: después de comer y ver “padre de familia”, entrenamiento en el gimnasio (sitio donde uno puede entrar con bloqueo mental y pasar totalmente desapercibido).
serían ya las siete de la tarde cuando llegué a casa y nada nuevo ocurría. a pesar de los cambios seguía sin tener ganas de trabajar, cosa que en el fondo me temía… decidí no desesperarme. me senté a ver la tele, revisé el correo, ordené los libros… pero nada, nada de nada. la misma desgana. era como si en mi estudio me estuviera esperando uno de hacienda para ajustar cuentas, no quería ni asomarme.
llegaron las doce de la noche y yo seguía acoplado en el sofá y con pocas intenciones de volver al maravilloso mundo del desarrollo para iphone. me entró sueño mientras otro día se acababa sin vender una escoba (dicho popular equivalente a “sin poner una línea de código”) y entonces, justo entonces, ocurrió.
cuando comenzaba a incorporarme con la intención de saltar del sofá a lo único mejor que eso que hay en mi casa (mi cama), encontré la motivación necesaria para retarme a mi mismo a aguantar toda la noche despierto delante del imac, a terminar el producto, a no rendirme… y aunque me caía de sueño, recogí mi propio guante.
y ese fue otro de los pasos fundamentales en esta historia, porque fue ese el momento exacto en el que vencí a la inercia. el resto fue sencillo y, tal y como predije, conforme me fui desbloqueando, las explicaciones al bloqueo comenzaron a revelárseme con total claridad.
lo del bloqueo era real, todo estaba ahí pero no era capaz de verlo. fue increíble comprender por fin cómo empezó todo… no fue el cansancio, no fue el entorno, no fueron los conflictos personales. de acuerdo, seguramente son factores que influyeron pero el desencadenante fue de nuevo mi gran asignatura pendiente: poca tolerancia a la frustración.
así fue. me frustré, llegué a un punto en el que no sabía seguir y dejé de trabajar autoconvenciéndome de que era lo mejor, de que con un poco de descanso encontraría las soluciones. luego, como he contado al principio, hice todo lo que tenía que hacer para seguir alimentando mi frustración hasta que llegó un momento que se me fue de las manos.
os parecerá increible, pero tras pasar un rato poniéndome al día con el trabajo compredí de repente que todo empezó en la hora y minuto en que encontré aquel par de problemas chungos en mi código, justo en la parte que creía que tenía más controlada y justo en la fase del proyecto que pensaba que tenía mejor encarrilada… simplemente no supe encajarlo.
un momento, ¿problemas en el código? amos, no me jodas… ¿y qué paso entonces con esa teoría de tu conflicto interno entre el trabajo y el abandono forzoso de algunas partes de tu vida? pues nada, no pasó nada. ese malestar seguirá ahí una temporada porque desde el principio he tenido claro que eso es lo que hay… como ya comenté en el post anterior, creo que esto lo tengo bien asumido.
a veces no hay opciones buenas y malas; hay opciones malas y opciones menos malas que finalmente se convierten en las buenas. yo ya sé que no puedo aspirar a tener todas las áreas de mi vida balanceadas y en perfecta armonía… alguna de ellas va a tener que perder para que otras ganen, pero es lo que tiene comenzar con unas cartas tan malas como las mías: me costará más ganar la partida.
vale, termino la historia. esta madrugada me sirvió para volver enfrentarme con esos problemas en el código que me detuvieron en seco y solucionarlos de un plumazo, quizás no de la mejor forma posible, pero sí de una forma que me permite seguir adelante… y eso es realmente lo único que importa ahora.